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Antonio LLovet Ocaña , hermano de mi abuela paterna, nació en La Línea de la Concepción (Cádiz, España) en 1910 y murió en Mauthausen en 1940. Solo pasó unos meses allí, o mejor dicho, en el campo previo desde donde se construyó Mauthausen, Gusen. Antonio Llovet no se casó ni tuvo hijos. Sólo queda de él la memoria de sus familiares. Esta página ofrece los pocos documentos disponibles sobre su persona y le rinde memoria a él y a todos los que perdieron la libertad y la vida a causa de la guerra civil española y el genocidio nazi. |
Existe una foto. La vi cuando tenía más o menos la edad que él representa en esa foto. Mi tío abuelo está apoyado en una alambrada, sosteniendo entre los dedos un cigarrillo encendido, con una sonrisa de estudio. Mi tío abuelo Antonio había decidido que luchar para Franco no entraba en sus planes, así que decidió traspasar la frontera con Francia y llegó a uno de los campos de refugiados que los franceses habían dispuesto en las playas del sur de Francia ante la ocupación franquista de Cataluña. Cuando Hitler invadió Francia, le preguntó a Franco qué hacía con aquellos españoles. Al parecer, Franco no consideró siquiera firmar sus penas de muerte, de modo que Hitler los invitó a mudarse a los campos de concentración de Austria o Polonia. Mi tío abuelo recorrió un camino que comienza en Cádiz y termina en Gusen, Austria. Fue uno de los primeros en un campo de concentración que tenía como fin último levantar Mauthausen. Y después, la nada. Cada día caminaba varios kilómetros hasta una cantera donde trabajaba de sol a sol. Allí, veía morir a sus compañeros despeñados por el barranco por los soldados nazis. Nada más se supo de él. Años después, el cartero les dejó un sobre en casa de su familia. Un pequeño documento en su interior informaba que mi tío abuelo, Antonio Llovet Ocaña, estaba enterrado en una fosa común en un campo de concentración nazi, Mauthausen. Desde la huída a Francia, su familia había tenido la esperanza de que habría conseguido sobrevivir, y de que se habría unido al frente para liberar París. Soñaban con que fuera una de esas figuras que aparecían en las fotos de los diarios parisinos levantando la bandera tricolor, bebiendo champán o besando a jóvenes francesas. Soñaban con que, firmada la paz, regresaría a La Línea para hablarles del barrio de Saint Michel o de la vista de París desde la iglesia de Saint Sulpice. 65 años después encontré una página que dice dónde y cuándo murió mi tío abuelo. Es lo único que nosotros, gente que nunca pudo conocer, familia que nunca adivinó que tendría, sabemos de él. |
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